
La literatura no tiene género, pero sí una deuda histórica
Cada 19 de octubre celebramos el Día de las Escritoras, una fecha que nos invita a reflexionar sobre un pasado donde las mujeres tuvieron que escribir bajo pseudónimos masculinos o en la clandestinidad. Aunque hemos recorrido un largo camino, la realidad es que aún quedan muchas páginas por reescribir en la industria literaria.
¿Qué significa ser escritora hoy?
Ser escritora es un acto de creación constante: es inventar mundos, provocar incomodidad, generar risas o lágrimas, y, en mi caso, disfrutar de dejar algún que otro cadáver entre las páginas de mis novelas negras. Pero ser escritora va mucho más allá de ver tu nombre en la portada de un libro en una librería. Pertenece a todas aquellas que escriben, ya sea para el gran público o para el refugio de un cajón privado.
La reivindicación necesaria
Mi mensaje hoy es claro: no buscamos una lectura por cuota de género. Lo que necesitamos es que dejen de leernos menos por el simple hecho de ser mujeres. El talento no entiende de sexos, y la literatura es un terreno que debería ser equitativo por derecho propio.
¿Cómo puedes ayudarnos realmente?
Los aplausos y las felicitaciones en redes sociales son bienvenidos, pero si realmente quieres apoyar a las mujeres que escribimos, aquí tienes formas mucho más efectivas:
- Léenos: Dale una oportunidad a nuestras historias.
- Compra nuestros libros: Apoya el trabajo autoral comprando directamente.
- Haz ruido en las bibliotecas: Pide nuestros títulos en tu biblioteca local; tu demanda es vital para la visibilidad.
- Recomiéndanos: El boca a boca sigue siendo la mejor herramienta de difusión.
Hoy os devuelvo la pregunta: ¿Qué escritora ha dejado una huella imborrable en vuestra vida? Estoy deseando conocer vuestras recomendaciones, aunque mi pila de libros pendientes sea ya un auténtico problema de espacio. ¡Os leo en los comentarios!
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